LAS EMOCIONES QUE GENERA EL ACOMPAÑAR A PERSONAS REFUGIADAS.

Ilusión, incertidumbre, miedo, nerviosismo, cariño, confianza, familiaridad, amor, impotencia, desesperación, enfado, angustia, alivio, añoranza…

…palabras que cobraron sentido en un tiempo efímero que compartimos con personas que en un principio eran ajenas a nuestra vida cotidiana.

Durante ese corto tiempo fuimos conscientes de una realidad que nos parecía lejana y resulto ser más cercana de lo que pensábamos.

Mashael, tímida y risueña. Aun siendo tan pequeña, nos enseñó más ella a nosotras que al contrario. Vimos la gran admiración que siente hacia sus hermanos y tuvimos la suerte de recibir una parte de ella.

Adnan, rebelde y testarudo; esa fue la primera impresión que tuvimos sobre él. Gracias a él nos dimos cuenta de lo diferentes que habían sido sus experiencias en comparación con las nuestras. A pesar de todo lo vivido, ha sabido adaptarse con normalidad a su nuevo entorno.

Sidra, bondadosa y transparente. Nos dio la oportunidad de conocerla desde el primer momento. Es una niña muy enérgica y siempre nos transmite su motivación.

Sin duda, no podemos olvidarnos de sus padres y su hermana pequeña. Siempre que nos veían se mostraban muy agradecida y agradecido.

En conclusión, todos ellas son maravillosas. Repetiríamos esta experiencia mil veces más. Es una buena forma de darnos cuenta de la situación que se vive en otros sitios de la mano de personas que lo han vivido en su propia piel.

AGA-Etorkizuna Eraikiz/Creando Futuro Portugalete.

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